El consumo humano y su impacto sobre la naturaleza

por Natalí Rivera- Gestora Ambiental

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Para comenzar… un poco de historia

En los principios de la humanidad, el hombre mantenía una cercana relación con la naturaleza. En ese momento, esta relación se daba por la religión y la cosmogonía. Se dedicaba a recoger semillas, frutos y a cazar. Estas actividades, dentro del pensamiento primitivo del hombre, no causaba ningún impacto negativo sobre la naturaleza. Es más, así como en  los demás animales, se cumplía una función reguladora de las poblaciones de diferentes especies. El hombre, con su espectacular capacidad de aprender, en algún momento de la historia entendió y aprendió que podía influir sobre la naturaleza y sacar los mayores beneficios posibles de ella. En este momento, su antigua conexión se olvidó, se perdió y comenzó la explotación total sobre los recursos y el desconocimiento sobre sus consecuencias.

 En el siglo XIV  empiezan las conquistas de nuevos mundos. Las primeras industrias eran muy rudimentarias y artesanales, y aunque se utilizaba carbón, su cantidad era insignificante y no producía cantidades de contaminación significativas. La explotación de los suelos era lenta, lo que permitía la regeneración de estos.

Llega la segunda mitad del siglo XVIII y al punto del no retorno: La Revolución Industrial. Se crean las más grandes industrias con el único objetivo de crear capital y la preocupación por el impacto ambiental era algo inimaginable; además porque los recursos se veían infinitos e inagotables. 
Se inventaron muchos electrodomésticos y derivados del petróleo y del carbón.

 En este momento, el ser humano ha transformado su entorno, desecando pantanos, talando y repoblando bosques con especies no nativas, construyendo grandes embalses, domesticando otros animales y llevando a la extinción a algunos por moda, placer o supuesto control poblacional.  Es el caso de la Foca Monja del Caribe (Monachus tropicalis) que habitaba en las costas colombianas hasta que en 1493 Colón notó su importancia económica y comenzó a ser cazada por su piel y carne. Su último avistamiento fue en 1965 en la isla de San Andrés y Providencia y se declaró extinta en 2008.  Por otro lado, el Zambullidor Cira (Podiceps andinus), endémico de Colombia, extinto en 1981 por la caza indiscriminada y la desaparición de los humedales andinos.

El consumidor y su impacto sobre la naturaleza

Diariamente los seres humanos utilizamos recursos extraídos de la naturaleza para nuestra supervivencia o placer. Este consumo ha llegado a extremos que el planeta no puede soportar, lo que nos está llevando a una problemática ambiental jamás vista en la historia y de donde probablemente no tengamos retorno.

Desde la explosión de la primera bomba nuclear el 6 de agosto de 1945 sobre Japón y los efectos que trajo consigo sobre el medio ambiente y el ser humano, se comienzan a cambiar las ideas de un desarrollo desenfrenado. En 1948 se funda la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). En 1972 se convoca la primera Cumbre de la Tierra en Estocolmo y por primera vez se manifiesta una preocupación sobre el impacto negativo del desarrollo humano sobre el planeta. Sin embargo, nuestro deseo de consumo sigue siendo un peligro para la sostenibilidad.

 En primer lugar, la cantidad de petróleo que se consume en el mundo en un solo año, le tomó a la naturaleza un millón de años en producirlo. Por ejemplo, el plástico es uno de los derivados del petróleo más utilizado  y sin darnos cuenta el más contaminante por su resistencia, lo que hace que se biodegrade en un plazo entre 100 y 500 años. Hasta preferimos los alimentos que están empacados en bolsas plásticas, botellas o icopor. Las multinacionales como Coca Cola, compran miles de hectáreas de  páramos no protegidos para recoger y tratar agua de yacimientos, cerros o manantiales. Por ejemplo, el agua Manantial (la más comercializada y cara de Colombia) utiliza agua del manantial Santa Helena en la Cordillera de los Andes a la altura de la Calera.  Además de la extracción de aguas de los páramos, el plástico de las botellas (PET) por su composición química las hace más difíciles aún para biodegradarse.

Nuestro impacto sobre la biodiversidad es quizás en el que menos se piensa. La pérdida de hábitat es la causa principal de extinción de especies de fauna y flora. Muchos de los productos que usamos todos los días contienen grandes cantidades de aceites vegetales, especialmente de palma, pero para producir este aceite es necesario deforestar grandes áreas. Un ejemplo muy concreto y preocupante a nivel mundial es el de los bosques de Indonesia y Malasia. Estos dos países son los productores más grandes del mundo, con inversiones millonarias de unas de las multinacionales más grandes del mundo: Unilever y Procter & Gamble. Estas multinacionales han sido fuertemente denunciadas por  Greenpace y WWF por el uso del aceite de palma en todos sus productos (Rexona, Dove, Pantene PRO V, margarina Rama, Head & Shoulders, Sedal etc). Los bosques de Indonesia y Malasia son el hábitat del Orangután (CR)[1]  y el tigre de Sumatra (CR), especies endémicas de la zona que están en peligro de extinción por pérdida de hábitat. Durante los últimos 50 años, se han destruido cerca de 74 millones de hectáreas de los bosques (Greenpace 2007) y esta situación ha sido documentada por canales de televisión como Animal Planet, Discovery Channel y National Geographic. Así mismo, la industria del papel, la caza y el tráfico de especies impactan significativamente sobre la biodiversidad.

 

Sin embargo, el problema más preocupante es el cambio climático. Este fenómeno ha generado muchas polémicas alrededor del mundo, unos dicen que si existe y que es producto de los seres humanos, y otros dicen que es un proceso natural. Para nadie es un secreto ni una novedad que la tierra es dinámica, cambiante, extrema y llena de ciclos; pero estos ciclos son igualmente paulatinos. No es el caso del cambio climático actual. Sabemos las causas principales: extracción y combustión exagerada de combustibles fósiles que producen CO2 (efecto invernadero) y deforestación que reduce el O2 en la atmósfera. Durante los últimos 50 años, la temperatura de la tierra ha aumentado 1 grado. Este aumento ha generado reducciones drásticas del tamaño de áreas alpinas y el derretimiento de grandes áreas de casquetes polares. Los procesos adaptativos biológicos no pueden producirse a estas velocidades de cambio y como consecuencia la variedad de especies empieza a reducirse. [2]

Estos son a grandes rasgos algunos de los impactos más significativos que tenemos sobre la naturaleza. El siguiente punto es: ¿tenemos el poder necesario para revertir estos fenómenos de destrucción?

 

Más allá de las razones obvias:

El consumo humano es sin duda el factor que está poniendo en peligro la sostenibilidad del planeta. El primer problema que se debe afrontar es pasar de la ignorancia al conocimiento. Al tener conocimiento se llega a la conciencia y posteriormente a la acción. Llegar al conocimiento no es problema, lo difícil es llegar al cambio de actitud y de hábitos ya que somos seres de costumbres y culturas; estos cambios de hábitos se deben hacer paulatinamente. Los jóvenes somos un grupo mayoritario y los hábitos de consumo que tengamos en este momento se verán reflejados en el futuro del medio ambiente.

 

Hay que hacer notar la importancia que cada uno tenemos sobre el problema: el consumo lo hacemos todos con el dinero que usamos para acceder a los servicios; sea alimento, energía o placer. Este dinero llega a los grandes mercaderes de estos servicios y sin él simplemente desaparecerán.  

  • Ahora bien, ¿cómo ser esos consumidores responsables? Algunas recomendaciones son:
    Agua: Preferir el agua de la llave que también es potable y más económica que la embotellada. Si es necesario, hervirla. Por otro lado, lavar la ropa máximo cada 8 días en un solo ciclo. Las lavadoras gastan 200 litros de agua por ciclo de lavado.  Así mismo, cerrar siempre la llave mientras enjabonamos los platos, cepillamos nuestros dientes o echarnos champú. Por último, usar jabones con componentes biodegradables y sin cloro. El cloro cuando es convertido en gas (como los CFC) destruye el ozono porque rompe sus enlaces químicos, y lo convierte en oxígeno. El ozono es el gas que nos protege de las radiaciones del espacio exterior y crea (además de otros gases) un clima placentero y apto para la vida.  
  • Energía:  Desconectar los aparatos eléctricos que no se usen. Así estén apagados, los cables siguen consumiendo electricidad. Así mismo, al cargar celulares o computadores se debe estar pendiente cuando la carga esté completa y desconectar los cargadores. De esta manera también aumentamos la durabilidad de los equipos.  Igualmente,  apagar las luces cuando salgamos de las habitaciones, así sea por 2 o 5 minutos. Sin importar si son ahorradores o incandescentes consumen energía, esto prolonga su vida útil y se generan menos residuos. Por otro lado, el transporte público contamina, pero mucho menos que un carro individual. Transporta más cantidad de gente en un solo trayecto y es más económico.  En último lugar, ir caminando o en bicicleta a lugares cercanos.
  • Basuras: Reciclar las botellas de plástico PET y reutilizarlas, aprovechando su resistencia y durabilidad. En segundo lugar, preferir los alimentos que no estén envueltos en plástico, es decir los no procesados. La mayoría de las veces estos se encuentran en las plazas de mercado y tiendas de barrio. Además el uso de gasolina es menor porque se transporta casi directamente desde su origen. Por otra parte, reutilizar la madera comprando productos de segunda mano; es más económico y sostenible. Hay que recordar que los bosques son indispensables para la vida porque reducen el CO2, las inundaciones, las plagas y albergan cantidades inmensas de vida.
    Es importante separar los desechos en bolsas diferentes de acuerdo si son reciclables o no reciclables. Sólo necesitas 3 canecas (orgánicos, plásticos, y reciclables).  Esto facilita el trabajo de las personas que viven de esto y aumenta la cantidad de material reciclado.  Para terminar, comprar productos en botellas retornables siempre que sea posible.
  • Biodiversidad: No apoyar económicamente a las empresas que generen impactos negativos sobre el medio ambiente y su biodiversidad. Esto crea presiones económicas que llevan al cambio. En segundo lugar,  comprar flores vivas, es decir en materas. Asegúrate de no comprar especies en vía de extinción como las heliconias. En los supermercados y viveros no se especifica si son silvestres o criadas. Por último, abstenerse de tener animales silvestres como animales de compañía, es decir aves, mamíferos y reptiles. Mucho menos si están en algún peligro de extinción.

 

Estas acciones así parezcan insignificantes, tienen un impacto en la reducción de algunos problemas que enfrenta el medio ambiente. Es importante enfatizar que no somos los únicos y que muchas personas alrededor del mundo hacen estas mismas y simples acciones. Así, la cantidad de impactos cada vez es menor.

 En el transcurrir de nuestra evolución cultural, hemos perdido nuestra esencia como seres vivos parte de la naturaleza. Se han perdido los instintos básicos que compartimos con los otros animales, hemos llegado a los más grandes descubrimientos científicos pero a la vez nos hemos creído dueños de lo que llamamos universo.  La transmisión del conocimiento ancestral y científico es la manera más eficiente de crear una nueva cultura de respeto hacia la naturaleza llegando así al desarrollo sostenible como lo hicieron todos nuestros ancestros. Y no es no consumir, la base es hacerlo responsablemente entendiendo las dinámicas básicas de la Tierra y las consecuencias negativas de ese consumo. Ni la pereza ni la supuesta insignificancia de las acciones es excusa para no actuar.

 “Homo sapiens es aquel que cuida el planeta”

 

Bibliografía

-        UNIVERSIDAD JORGE TADEO LOZANO. 2009 Calentamiento Global: más ciencia, mejores políticas. Revista La Tadeo No 74. Bogotá, pag 16, 64, 76, 78.

 

-        UNESCO (ORGANIZACIÓN DE NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, CIENCIA Y CULTURA), PNUMA (PROGRAMA DE NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE) 2004. Youth X change. Jóvenes por el cambio. La guía. Manual de educación para un consumo sostenible.  <www.consumoresponsable.org>

 

-        IUCN 2010. IUCN Red List of Threatened Species. Version 2010.4. <www.iucnredlist.org>.

 

-        “How the palm oil industry is cooking the planet” Greenpace- Noviembre de 2007. <http://www.greenpace.org>

 

-        www.fuelcellpark.com

-        www.worldwildlife.org

-        National Geographic Channel.

-        Animal Planet.

-        Discovery Channel.

 


[1] CR- En peligro crítico: Se considera que una especie está enfrentado un peligro extremadamente alto de extinción en estado silvestre. (UICN)

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